CORRUPCIÓN E IRRESPONSABILIDAD, LAS CAUSANTES DE LAS TRAGEDIAS.

Iztapalapa, Ciudad de México, en el distribuidor vial La Concordia en los límites con el Estado de México se suscitó una tragedia de una magnitud que no ocurría desde hace varios años, probablemente no vista desde el derrumbe de la línea 12 del metro, la línea dorada, entre las alcaldías Tláhuac e Iztapalapa, el 3 de mayo de 2021 que dejó 27 personas fallecidas y otras 80 lesionadas. Las imágenes de este espantoso hecho nos lanzan el horror a la cara, una pipa de gas LP con capacidad de transportar 49,500 litros de gas se voltea y explota, causando una gigantesca bola de fuego que consume todo a su paso, no tuvo piedad, autos incendiados, gente quemada, gritos, confusión, pánico, se apoderaron de esa zona extremadamente transitada, poniendo en riesgo a miles de personas que transitaban por esa vía, que es la calzada Ignacio Zaragoza, el principal ingreso y salida de la Ciudad de México hacia el oriente del Estado de México y que después se convierte en la autopista México-Puebla, ahí también se localiza la estación del metro Santa Marta de la línea A, la terminal de la línea 10 del Trolebús elevado y muchísimos más servicios de transporte público y evidentemente una alta carga de vehículos privados, aquello se volvió el infierno en la tierra y pese a lo aparatoso y trágico del accidente el número de víctimas no fue tan alto para lo peligroso que fue, porque definitivamente pudieron haber sido muchas más víctimas considerando la zona.

Al momento que un servidor escribe esta columna van 4 personas fallecidas y 90 heridas, muchas de ellas de gravedad y tristemente el número de víctimas mortales aumentará en las próximas horas o días por el tipo de lesiones, ya que muchas víctimas sufrieron quemaduras de tercer grado en la mayoría del cuerpo, y eso desgraciadamente ya no es un pronóstico alentador, ya que no mueres de inmediato con esas quemaduras, con esas lesiones pierdes la piel y no mueres propiamente por las quemaduras, sin la piel quedas expuesto a cualquier infección, hipotermia o deshidratación, entonces lamentablemente aumentará el numero de personas fallecidas.

Ocurrió, y eso no se puede cambiar, lo hecho, hecho está, pero ahora vienen las grandes preguntas: ¿quién se va a hacer responsable? ¿quién va a pagar los platos rotos? ¿quién le va a responder a las víctimas y a los familiares de las víctimas? ¿quién se va a hacer cargo de los destrozos?

En estos casos por tratarse de una pipa que transportaba material peligroso inflamable pensaríamos que el seguro se haría cargo de los daños a terceros ya que es obligatorio que cuenten con uno, pero la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) dio a conocer que la empresa propietaria de la pipa, Grupo Tomza no tiene ninguna póliza de seguro vigente, que es algo de no creerse porque quién permitió que esa pipa cargada que se convirtió en una bomba anduviera circulando sin una póliza obligatoria, y esto solo deja las 2 opciones más probables, irresponsabilidad o corrupción, o ambas, o incluso más, y quien terminó pagando los platos rotos fue la gente inocente, y ahora sí ¿quién les va a responder a las víctimas y a sus familiares? ¿quién les va a reparar ese daño irreparable? (valga la redundancia) porque muy probablemente los dueños de la empresa responderán penalmente por estos hechos pero eso de qué le va a servir a las familias que perdieron a sus seres queridos, a las víctimas que van a quedar marcadas de por vida por una irresponsabilidad y muy probablemente por la corrupción de quienes dejaron que esa bomba andante se paseara sin las medidas de seguridad necesarias y sin seguro.

Lo mismo pasó en Atlacomulco, Estado de México, donde un camión de pasajeros intentó ‘ganarle’ el paso al tren pero no le ganó, dejando 8 personas fallecidas y más de 40 lesionadas, todo por una irresponsabilidad del chofer que terminó en una tragedia, y vuelvo a lo mismo, vivimos en un país en donde el no respetar la ley por ahorrarse unos minutos o unos pesos se convierten en pérdidas irreparables y lo peor es que la mayoría de las veces todo queda en la impunidad, se da el clásico discurso que todo el mundo nos sabemos de memoria de que se hará justicia, que no habrá impunidad, que se llegará hasta sus últimas consecuencias, y pues termina pasando todo lo contrario al discurso y por lo tanto como no hay castigo se vuelven a repetir las trágicas consecuencias, porque en este país para la irresponsabilidad y la corrupción no hay castigo.

El papel que juega la corrupción en este tipo de hechos también es fundamental para que sucedan estas tragedias, no en todos los casos, pero la combinación de ambos siempre suele ser más letal, ya que la corrupción en general causa deficiencias en las estructuras que dan seguridad a los procesos o a las acciones que se realizan, a qué me refiero con esto, a que las cosas para poder llevarse a cabo con seguridad y certeza tienen que seguir ciertas normas o reglas y la autoridad está para garantizar que se cumplan, pero cuando ciertos grupos de personas no les conviene la forma en que se deben realizar las cosas o van contra sus intereses, sobornan a las autoridades para que se ‘hagan de la vista gorda’ y permitan que se omitan ciertas conductas o pasos que dan seguridad para así poder obtener mayores lucros. Un ejemplo de estos es el desplome de la línea 12 del metro de la Ciudad de México, por presunta corrupción se construyó la línea con materiales de menor calidad a los especificados y de igual modo se le dio un mantenimiento deficiente para ahorrar en gastos y provocó que murieran 27 personas, por poner un ejemplo, pero es también la corrupción un factor muy importante que aunque no lo parezca pone en peligro a todos y a lo mejor di un ejemplo muy extremo, pero podemos poner cuando una persona soborna a un policía para que lo deje ir, pero a lo mejor es una persona peligrosa y por dejarlo ir puede lastimar a otros o a él mismo, entonces no es solo entre los que llevan a cabo la corrupción, afecta nos afecta a todos ese círculo interminable de tolerancia a la irresponsabilidad y corrupción.

Ya para irme

Charlie Kirk, activista e influencer pro Trump fue asesinado ayer por un francotirador mientras ofrecía una plática al aire libre en la universidad de Utah, un hecho que demuestra el nivel de violencia política y polarización que actualmente vive Estados Unidos, porque el discurso político dentro del país se ha vuelto cada vez más extremista sobre todo desde la era Trump, un personaje bravucón, provocador, que se burla de ideas contrarias a él o las insulta y descalifica, algo que me recuerda bastante a ya saben quien…

Y cuando el discurso político se vuelve tan polarizado, sin variedad de colores más que blanco y negro se construye una sociedad dividida que se llena de odio e intolerancia hacia la forma de pensamiento distinta y acarrea actos de violencia como el asesinato de Kirk, y si bien yo de manera personal no compartía sus ideologías, siempre condenaré cualquier acto de violencia contra formas de pensamiento distinta y nada justifica el privar de la vida a otra persona. Porque así empiezan los conflictos de violencia relacionados con la intolerancia y de pensamiento único, y pueden escalar hasta horrores como el ataque a las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York hace exactamente 24 años, el 11 de septiembre del 2001, el ataque terrorista más mortal en la historia de EU y que cambió por completo al mundo entero, pero a pesar de aquel inhumano hecho, pareciera que 24 años después no hemos aprendido nada.

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close