Pedro Sánchez y su triunfo contra el aumento del gasto militar en la OTAN

Este martes 24 de junio inicia la cumbre de la OTAN en La Haya, Países Bajos. Durante dos días los líderes de los países integrantes debatirán sobre el futuro de una de las alianzas militares más importantes del planeta. Entre los puntos más importantes de la reunión se encuentra el aumento del gasto militar particularmente en los países europeos. Sin embargo, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez ha logrado obtener una excepción con respecto a la obligación de gastar el 5% del PIB en defensa que se acordará en esta reunión. Las claves de este hito para La Moncloa se revisarán a continuación.

En la cumbre anterior de la alianza atlántica celebrada a mediados de 2022 en Madrid, España los países miembros se comprometieron a incrementar paulatinamente el gasto militar hasta alcanzar el 2% del PIB hacia el final de la década. Sin embargo, este aumento parece no ser suficiente la OTAN y su secretario general Mark Rutte, puesto que para la cita de este martes y miércoles pretenden acordar que la cifra del presupuesto de defensa llegue al 5% del PIB hacia el año 2032.

El trasfondo de esta medida es fácil de comprender. Por una parte el temor de la OTAN ante la operación militar especial emprendida por Rusia en Ucrania, las tensiones en Medio Oriente que amenazan con una escalada bélica en la region. A lo anterior es necesario sumar la intención del presidente Donald Trump por disminuir la participación de Estados Unidos en el apoyo militar a los países europeos, pretendiendo que éstos posean capacidad militar para responder ante una agresión armada.

De adoptarse la resolución expuesta, los países europeos deberán invertir la vigésima parte de su presupuesto anual en sus fuerzas armadas hacia el año 2032; para lograr este objetivo, los gobiernos se verán en la necesidad de reducir los montos destinados hacia distintas políticas sociales, de fomento económico o construcción de infraestructura. Tal situación dificultaría a los mandatarios el cumplimiento de sus programas electorales, poniendo sus gestiones en entredicho ante los votantes.

A pesar de las consecuencias que provocará el desmedido incremento del gasto militar exigido por la OTAN, ningún mandatario había expresado su inconformidad. Hacia mediados de la semana pasada, el presidente español Pedro Sánchez manifestó su desacuerdo con tal resolución, enarbolando como argumento todos los inconvenientes financieros que provocará en los distintos países europeos el cumplimiento de la medida.

Ante tales demandas y en aras de la cohesión dentro de la Alianza Atlántica, Rutte concedió a España la exención de la obligación para llegar al gasto del 5% del PIB en defensa. Además, el gobierno del país gozará del derecho para definir sus propios planes para financiar el fortalecimiento de las fuerzas armadas de acuerdo con sus capacidades financieras, lo cual permite a La Moncloa mantener distintas políticas públicas de fomento a la economía. La determinación de Pedro Sánchez por mantener acciones de gobierno que beneficien al pueblo español rinde nuevamente sus frutos en un mundo que cada día se asoma al abismo de la conflagración.

Para comprender las motivaciones de Pedro Sánchez conviene revisar la situación de la política española. Al contar España con un sistema de gobierno parlamentario, la elección del jefe de gobierno es realizada por el Congreso de los Diputados; como su partido, el PSOE carece de la mayoría necesaria para su designación, este partido debió obtener el apoyo de una serie de partidos minoritarios, entre los que destaca Sumar, formación que aglutina a un amplio abanico de colectivos de izquierda. Además, el mandatario debe tomar en cuenta la opinión de estos actores para aprobar el presupuesto y legislar.

Tanto Sumar como otros partidos políticos afines como Podemos, Bildu y Esquerra Republicana de Catalunya han manifestado su oposición al aumento del gasto militar, así como del incremento de la capacidad bélica del país bajo el argumento de la necesidad de las negociaciones diplomáticas para resolver las diferencias con otros países.

A partir de 2022, La Moncloa impulsó un paquete de medidas sociales para afrontar los efectos de la guerra en Ucrania sobre la economía española; entre tales acciones destaca la supresión del IVA a los alimentos y los subsidios a los servicios de transporte público. Lo anterior fue resultado de un acuerdo entre PSOE y Sumar con la intención de que este partido apoyara en el Congreso los incrementos presupuestales al ejército para alcanzar el objetivo anterior de llegar a la erogación del 2% del PIB en este rubro para 2030.

Si el gobierno español implementara los aumentos del gasto militar solicitados originalmente por la OTAN, el Ejecutivo se verá obligado a disminuir los recursos asignados a los distintos programas sociales. De cumplirse tal escenario, el presidente Sánchez podría perder tanto el respaldo de actores como Sumar, Bildu o ERC, así como el apoyo popular de sectores beneficiados por estas políticas, el cual había sido decisivo para evitar el hundimiento del Partido Socialista en las elecciones. Sin embargo, el líder español no sería el único en afrontar este problema, por lo cual es posible que los dirigentes otras naciones secunden las reservas presentadas por el mandatario.

En los próximos días la OTAN deliberará sobre los incrementos presupuestales que se exigirán a sus países miembros. Una postura idónea por parte de las naciones europeas consistiría en secundar las reservas manifestadas por el presidente Sánchez ante la resolución planteada por Mark Rutte y exigir condiciones similares a las concedidas a España en beneficio de sus pueblos. Lo anterior permitirá a sus gobiernos mantener sus políticas sociales; además significará una oportunidad para que Europa abandone el camino de la confrontación y retome la senda de la diplomacia, la negociación y la cooperación en sus relaciones con actores como Rusia, China o el Medio Oriente.

Para las izquierdas, no queda más que celebrar la visión del presidente Sánchez y las gestiones de La Moncloa ante una OTAN que pretende arrastrar a Europa y sus pueblos a la guerra. Su ejemplo en materia diplomática debe ser tomado en cuenta por el bien del continente y de la humanidad misma.

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